Esa noche no pude pegar ojo, pensando que sería de Elena. Me hice muchas preguntas, ¿Dónde estaba? ¿qué sería de ella ahora? ¿estaría bien?.
Al día siguiente fui a la papelería a pedir explicaciones, yo estaba segura de que mis padres no me podían haber mentido, así que la que me había mentido era la dependienta.
(Entré a la papelería)
Xiomara: Buenos días.
Dependienta: ¿Qué quieres niña?
Xiomara: ¿Está usted segura de que no conoce a ninguna Elena?
Dependienta: Ya le dije ayer que no conocia a ninguna Elena, no me seas pesada niña y vete, entorpeces a los demás clientes.
Xiomara: Sólo estoy yo en la tienda.
Dependienta: No me cabrees niña y vete ya.
Xiomara: Una pregunta más.
Dependienta. Corre que tengo muchas cosas que hacer.
Xiomara: ¿Antes trabajaba aquí una joven de 19 años?
Dependienta: Sí, hace una semana trabajaba una joven que se llamaba Susana, pero la tuve que despedir, porque no hacía nada más que ahuyentar a la clientela.
(Era ella la que la ahuyentaba la clientela)
Xiomara: ¿Sabes dónde vive?
Dependienta: Enfrente de tu instituto.
Xiomara: Gracias por todo. Adios.
Ya sabía que tenía que hacer mañana. Llamar a la casa de enfrente para ver quien vivía.
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