viernes, 15 de abril de 2011

LAURITAA!

Hoy voy a actualizar por Laura, que si no la niña revienta... Espero que no me pegue por las cosas que voy a decir, ya que esta niñita guapa me pega por todo lo que hago.
Os voy a contar una de las muchas historias que hemos vivido juntos:
Hace una semana fuimos al gimnasio Siglo XXI, que está en el Actur y el padre de Laura le había dicho como llegar. Bajamos del 23 en la parada que teníamos que bajar, pero después teníamos que pasar por un supermercado que empezaba por ''p'' (que el padre de Laura le había dicho como se llamaba, pero Laura solo se acordaba de que empezaba por ''p''), después teníamos que pasar por unas casas de gitanos y el padre de Laura le había dicho que no se pusiera muy pija, ya que Laura es muy pija. Al final, como no sabíamos que supermercado era nos fuimos por el primero que vimos, que era Carrefour y pasamos después por unas casas y llegamos al gimnasio, Laura llamó a su padre para decirle que ya habíamos llegada, tras 30 minutos buscándolo, Laura le dijo que no había ningún supermercado que empezará por ''p'', el padre de Laura le dijo que era el Prica que también se llama Carrefour, y por las casas que habíamos pasado eran de gitanos, aunque muchas pintas no tenían.
Cuando salimos del gimnasio, Laura se compró una bolsa de patatas y cuando se comió una patata Laura dijo: ¡AAAAAAY! que me ha bajado la patata por la espalda, me quedé mirándola con cara extraña y se empezó a reír, me dijo que si nunca me había bajado la comida por la espalda, yo le dije que no y nos reímos mucho de lo sucedido. Después fuimos a la parada del autobús y cuando llego, tras 15 minutos de espera, nos sentamos en  estos asientos de cuatro que hay en el autobús, y no estaban dos juntos, así que a mí me tocó sentarme con una abuelita y a ella con una negrita. Laura se rió mucho en el autobús, ya que la abuela, que se sentaba al lado mío, se movía mucho y siempre me daba un golpe, al rato se bajó del autobús y dije:¡POR FIN!. Cuando el autobús llegó al centro me bajé y deje a Laura sola, aunque parecía que no le importaba mucho quedarse sola.
El lunes le dije a Laura que yo quería volver a ir y ella me dijo que hasta dentro de 2 o 3 semanas nada, que tenía muchas agujetas.

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