¿Escribo simplemente por escribir?
Me gusta dejar por escrito los pensamientos que me abstraen constantemente de lo cotidiano. Me desahogo en forma de un diario de sensaciones e ideas ciertamente abstractas.
Acerca de mí, no pretendo que me conozcan, diría que es imposible. Pero oculto tras mis palabras, aquellos que dejo escapar desde lo más profundo de mi mente, se encuentra el verdadero sentido, el que me rige.
A veces me gustaría ahogarme en mis propios sentimientos y divagar hasta el infinito. No puedo evitarlo, escribo y vuelvo a escribir, es lo que me calma en esos momentos en los que no veo ninguna solución, me ayuda a seguir nadando y a sobrevivir entre angustia y angustia, y entre alegría y alegría.
No es mal método. O al menos, los hay peores. Además, la práctica mejora y, además, a veces incluso consigues aclararte un poco. También es bueno leer que es como cargar las pilas o llenar el depósito con la gasolina de las palabras.
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