Nadie ha pedido que me entendáis, simplemente porque ni yo mismo me entiendo.
viernes, 28 de junio de 2013
Y AQUÍ SIGO, DELANTE DEL ESPEJO
Levanto la cabeza y ahí estoy, mirándome al espejo. La lágrima cae lentamente, pero ya no tengo fuerzas para quitármela de la cara. Cada tarde lo mismo de siempre: me siento delante de la comida, pero sin dar bocado, pienso en cómo estará sin mí, pero eso sólo me deja peor, siempre acabo igual, delante del espejo, acurrucado en la cama debajo de una manta, pero con el rostro siempre descubierto para verme sufrir, es lo único que me merezco. Me he convertido en lo que un día me prometí no ser. Ahora solo me pregunto una cosa, cómo seguir, cómo ser feliz, pero no hay respuesta, no sin él. Es todo tan, tan difícil, que no cabe la posibilidad de que pueda funcionar, lo he intentado muchas veces. He sido débil, he sido vencido, y ahora solo soy alguien que no ha sabido apreciar de verdad a eso que le hacía vivir, alguien que ha perdido lo único que tenía, alguien que ha perdido la vida, soy un perdedor.
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