lunes, 14 de abril de 2014

CHILDHOOD

Lo peor de estar enamorado no es lo que todos piensan. No es el desamor que llega después o el daño que te provoca por dentro, es que nadie te crea. Que nadie se crea que verdaderamente le quieres. Eso duele. Duele de verdad.
Todo son risas, tonteos, con uno con otro, de flor en flor, de tío en tío. Pero hay un momento en el que todo tiene que cambiar y llega alguien que te hace parar, que te frena y te para en seco, y no sabes que hacer. No sabes seguir, no sabes nada. Nada. Ni que le quieres. ¿Le quieres? Quien sabe ¿no? Sólo eres un crío delante de otro, sin saber que hacer. 

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