Todos los días son maravillosos, hasta que de repente es difícil respirar. Te sientes inseguro y avergonzado.
Las sonrisas se cambian por llantos, los juguetes por cuchillas, la comida por dedos. Creciste. Ya no eres un crío, eres un gilipollas que no sabe apreciarse. Y nunca nadie va a conseguir que lo hagas. Nunca.
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