domingo, 26 de julio de 2015

ADICIÓN

Todo el mundo sabe que la felicidad no es algo material, no puedes rozarla con la yema de tus dedos. Aunque si puedes acariciar a esa persona que te da esa felicidad. 
Pero lo que no todo el mundo sabe es que esa misma persona que te hace sentir la persona más feliz del mundo también puede hundirte y destruirte en un mero instante.

Estamos acostumbrados a los cuentos de hadas, a las películas en las que toda historia de amor tiene que acabar bien (porque el amor significa felicidad ¿no?), pero la vida real no es así. No va a venir un hada madrina a ponerte guapa para salir de fiesta y enamorar a tu chico perfecto, no vas a conseguir enamorar al guapo del instituto siendo una desconocida que nadie sabía de tu existencia hasta que te caíste en el comedor a la hora del almuerzo. La vida y el amor no es como nos lo pintan, es doloroso y muchas veces ese dolor llega a ser insoportable, pero es algo adictivo.

Somos unos masocas en el amor.

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