Pero lo que no todo el mundo sabe es que esa misma persona que te hace sentir la persona más feliz del mundo también puede hundirte y destruirte en un mero instante.
Estamos acostumbrados a los cuentos de hadas, a las películas en las que toda historia de amor tiene que acabar bien (porque el amor significa felicidad ¿no?), pero la vida real no es así. No va a venir un hada madrina a ponerte guapa para salir de fiesta y enamorar a tu chico perfecto, no vas a conseguir enamorar al guapo del instituto siendo una desconocida que nadie sabía de tu existencia hasta que te caíste en el comedor a la hora del almuerzo. La vida y el amor no es como nos lo pintan, es doloroso y muchas veces ese dolor llega a ser insoportable, pero es algo adictivo.
Somos unos masocas en el amor.
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